Rinoceronte blanco
Yo he visto un rinoceronte
hecho blanco lucero en grito
pasearse en el horizonte
como prócer en piedra puesto,
y no he hecho sino tras visto
ser un vivo que ha visto un muerto.
El frío que el polvo pinta
se mueve a favor del viento;
puede ser carne en tierra
o un haz de terciopelo,
un halo de cornamenta
resistiendo al cenicero.
Cuando embiste lo hace en sorbos
de té rosado de azules.
Sus pies han hallado el estorbo
de un pájaro bañado en luces
y en el último brinco de bruces
su cuerpo palpita muerto.
por: Gaddiel Francisco Ruiz Rivera
