SEGUNDOS

  Por: J. Oliveras   despiertas en mitad de la noche junto al ladrido de los perros, junto al llanto de un niño que se escucha desde la casa vecina, junto al zumbido de la nevera, junto al charco que inunda la cocina desde el fregadero, junto a los trastes de la noche anterior, junto a la taza sofocada de ceniza, junto al poema que abandonaste sobre la mesa, junto al bolígrafo que se secó.   estas despierto junto a...

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Navegar

por: Verónica Dávila “… y los tres brindamos mientras nuestro barquito era zarandeado por la galerna” R.B. El secreto está en apretarse contra la gente. Acaso empujándoles un poquito, sin que se den cuenta. Lograr que se echen hacia un lado casi por voluntad. Nada de pisarles los pies, virar un poco sus tragos, ni pellizcarle los chichos a nadie; hay que tratar de reducir el cuerpo a medio tamaño. Esconder la barriga, aplastar las...

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La carnada del trazo encarnado

  por: Jaime Géliga Quiñones Soy carne que al nacer le dibujaron sus límites. Yo soy carne, y no, no los quiero. No soy sólo un pedazo, soy todo carne. Ya me cuentan que venían trazando esos dibujos desde antes de yo llegar y que incluso, faltaba yo, para acabar con los trazos. No era carne y me precedían. Mi masa era acariciada por un anhelado líquido y me precedían. Aún no inhalaba ni exhalaba y me precedían. Aunque me precede,...

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a A.

Por: Kenneth Cumba García Este extraño estambre. Este vernos de esta forma, Besarse y no Saberse Y para dejar de hacerlo, Deshacernos dentro y fuera, (Como vacas vacías) Hacer almohadas de cenizas; Sigue funcionando Porque este saber de besar desde el polvo Y la ceniza Viviría eternamente en el destiempo De saberse el futuro cierto, (por)venir prematuro, Y por ende nunca...

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CIRIMACO – III

Two lonely figures stood against the winds on the beach. A current of sand ran up their backs and down back into the ground. The winter sea crashed violently against the nearby rocks. At the mouth of the river, mud bubbled under salty whirlpools. The setting sun sunk deeper into the twisting clouds. Frigate-birds flew beyond, high above the turmoil. The canoe fell dead on the sand and so did his knees. Beaten and burnt, the hands covered the neck from the whip of the wind. He could barely hear himself under the rush and passing. The other figure sat on the ground. Diego squinted his eyes: - Hey

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